Aunque la distancia lo separa físicamente de su querida Ciego de Ávila, el Dr. José Antonio Díaz Colina, especialista en pediatría desde hace más de 20 años, se encuentra hoy en la hermana nación de Argelia cumpliendo con la noble misión de salvar vidas.
Allí, su entrega y profesionalismo se manifiestan de forma incondicional; con pasión y una sensibilidad extraordinaria, atiende diariamente a cientos de niños y niñas, devolviendo esperanzas y sanando corazones.
El Dr. José Antonio es un digno ejemplo de la medicina cubana: esa que no se detiene ante las dificultades y que lleva la solidaridad como bandera. Su labor en tierras argelinas pone muy en alto el prestigio de nuestros galenos, y demuestra que la profesionalidad y el humanismo de los médicos de Cuba brillan con luz propia en cualquier rincón del mundo.
En este Día del Pediatra Cubano hay que destacar que, con su pasión por la pediatría, su infinito amor y su entrega, el Dr. José Antonio Díaz Colina —más conocido como Kiki en el municipio avileño de Primero de Enero— es un guardián de la salud de nuestra infancia, un médico avileño cuya vocación no conoce fronteras.
Doctor, gracias por cuidar con tanto desvelo el futuro de la humanidad, por su sacrificio y por representar con orgullo el espíritu solidario de su pueblo. Reciba hoy el abrazo agradecido de su familia, de sus colegas y de todos los que en Cuba admiramos su invaluable labor como médico pediatra.