• La combinación perfecta de un colectivo laboral para mantener la vitalidad de la Unidad Empresarial de Base (UEB) Hormigón y Terrazo de la popular bloquera española como la llama no solo el pueblo de Morón

Arley Carvajal González nunca habla de sus hazañas. Prefiere destacar las proezas del colectivo que él dirige en calidad de presidente del Comité de Innovadores y Racionalizadores de la UEB Hormigón y Terrazo, conocida como la bloquera española., en el municipio de Morón, al norte de la central provincia cubana de Ciego de Ávila.

“Tenemos preparados 16 trabajos para la cercana edición del Fórum por la Innovación en nuestro centro. A propósito, quiero resaltar que más del 90 por ciento de las soluciones que mantienen la vitalidad de las líneas de producción aquí, corresponden al aporte de los creativos hombres y mujeres aniristas”, subraya.

Ejemplifica que “a esa cita llevaremos los resultados del cepillo para la fabricación de adocretos que son tipos de ladrillos o baldosas para pavimentar y embellecer espacios exteriores; la recuperación de dispositivos de motores eléctricos; la restauración de sistemas eléctricos del movimiento de las mezcladoras, componentes electrónicos y tarjetas de las computadoras de las líneas productivas, magnéticos y estaciones de botones de las plantas procesadoras de materiales de construcción.

–¿Marcan la diferencia hoy solo estas realizaciones?

“Todas las áreas tienen aportes de envergadura. Nosotros trabajamos con menos tableros de prensado de los bloques de hormigón porque se deterioran con el tiempo de explotación y son de importación, pero si no fuera por la rehabilitación de los que son recuperables, lograríamos 2000 bloques de 10 centímetros menos, por citar un solo ejemplo.

“En las plantas donde fabricamos el elemento de pared de esa medida, junto a los de 15 y 20 centímetros, también resolvimos de inmediato la situación que se nos presentaba cuando se interrumpe el servicio de energía eléctrica de la red nacional, porque se quedaba material en el cajón de la mezcla, le colocamos dos gatos hidráulicos en los laterales del molde, lo levantamos y le limpiamos ese residuo, quedando listo el mecanismo.

“Eso no era suficiente, ya que en ocasiones el agitador se quedaba encima del molde y no podíamos levantarlo, entonces zafamos la manguera del pistón que empuja el cajón de la mezcla, le adaptamos un cable con una argolla que halamos con un montacargas, y se acabó el problema; explicarlo es sencillo, pero son contribuciones de nuestra gente que resuelven un mundo”.

–Esas ingeniosidades tienen nombre y apellidos

Por supuesto, son los frutos de la obra de Edilberto Benítez, Alexander Noa, Alex Cordero, Alexander Rodríguez y de otros aniristas, operadores de plantas y ayudantes, encabezados por el tornero Rafael Sosa Gómez, ganador del Premio Nacional a la Innovación de Mayor Impacto Económico y Social 2022 y propuesto para la vigésimo cuarta edición en el presente año, por los resultados del remoledor de polvo de la planta de terrazo, un equipo criollo de nacimiento diseñado para cinco toneladas, se ha ido perfeccionando y hoy procesa más de 30 diarias”.

Los miembros del consejo de dirección y de las distintas organizaciones en la Empresa de Materiales de Construcción de Ciego de Ávila, valoran de excepcional gestión innovadora la del colectivo de la UEB Hormigón y Terrazo, el cual es uno de los pilares de la entidad conocida por Avilmat —la mejor de su tipo en el país— en la obtención de la Orden Lázaro Peña de III Grado, la categoría de Vanguardia Nacional por ocho años consecutivos, el Premio de Alto Impacto, otorgado por la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores, y el Premio Provincial de Innovación Tecnológica, entre otros estímulos.

Tomado de Invasor 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *