El primer año de un proceso de cambio concluyó para los Tigres avileños en el escaño 14 de la Serie Nacional de Béisbol, lejos de las primeras posiciones del torneo, tal y como se presagiaba antes del inicio del certamen. Aún resta un desafío ante Villa Clara el próximo día 17, cuyo resultado no cambiará en nada la ubicación final del equipo.

Siempre consideré que este sería el campeonato más difícil para Ciego de Ávila en los últimos años, y el terreno lo demostró: 18 novatos, poca productividad ofensiva, una defensa entre las peores del campeonato y un picheo que, aunque fue el mejor departamento del equipo, concluyó en el décimo lugar del torneo. Estas fueron las armas colectivas que presentó el conjunto dirigido por Dani Miranda.

Pero revisemos los números estadísticos de los Tigres en la 44 Serie Nacional.

El plantel promedió colectivamente .266, terminando en el décimo quinto escaño, solo por delante de Guantánamo.

A la ofensiva, el inicialista y cuarto bate Jonathan Bridón Sarduy resultó el más destacado, con .301 de promedio, sub-líder en cuadrangulares con 15 y 30 extra bases, además de 56 carreras impulsadas, dominando estos departamentos dentro del conjunto.

Otros que estuvieron bien fueron Cristian Pagarizabal (.318), Alfredo Ramos (.299, segundo impulsador del plantel con 37 y cuatro jonrones), Osmani Linares (.298 de promedio y primero en indiscutibles con 72), y Asniel Jiménez (siete cuadrangulares, 22 impulsadas), algunos de los más destacados.

Al plantel le faltó poder ofensivo y mostró una falta de productividad al bate.

Un equipo que produjo poco contó, además, con una de las peores defensas del torneo (14º lugar del campeonato, con .964 y 92 errores). De esos 92 errores, 36 los cometieron jugadores en posiciones claves como el campo corto y la tercera base.

A la defensa, destacó el trabajo del receptor Fernando de La Paz (efectividad de .986) y, sobre todo, su habilidad para coger robando, al atrapar a 27 de 38 corredores, permitiendo solo 11 robos.

El picheo resultó el mejor departamento del equipo, en el décimo lugar del torneo, con promedio de cinco carreras limpias por juego.

Yunier Batista se llevó los máximos honores, con 10 victorias y dos juegos salvados. Randy Álvarez resultó el novato que mejor trabajó, con tres victorias y una derrota. Yankiel Tamayo, con tres éxitos y cuatro juegos salvados, y Kevin Soto, con tres victorias y buenos números colectivos, fueron los más destacados desde el montículo.

Estos años de transición suelen ser difíciles, y lo advertimos desde el comienzo de la temporada, cuando vaticinamos que el plantel no clasificaría entre los ocho.

Lo positivo del campeonato fue ver jugadores con posibilidades de desarrollo, como Alfredo Ramos, Cristian Pagarizabal, Danny López, Asniel Jiménez, Randy Álvarez, Javier Griñán, entre otras jóvenes figuras.

Hay que tener confianza en los entrenadores y en este grupo de jugadores para las próximas temporadas, en un plantel que aún le falta por madurar y consolidarse como equipo.

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