Conscientes de la gran responsabilidad que implica una zafra azucarera, los trabajadores del central «Primero de Enero» se encuentran en la fase final del proceso de reparaciones, previo al inicio de la contienda del 2026.
Robelsi Rodríguez Molina, administrador del central, informó: «Nuestra industria lleva completado un 88% de las reparaciones, un avance logrado en tiempo récord. Durante esta etapa enfrentamos limitaciones con suministros como gases (oxígeno y acetileno), lubricantes —aceites y grasas— y algunos equipos tecnológicos que no disponíamos en la empresa».
«Tuvimos la oportunidad de recurrir a centrales que han estado paralizados en los últimos años, como el Jaronú, en el municipio de Brasil, provincia de Camagüey, de donde obtuvimos recursos clave para avanzar», agregó Rodríguez. «También logramos unificar al colectivo, recuperando a obreros que habían dejado la industria por temas salariales, mediante un sistema de pago favorable que permitió reincorporarlos».
El esfuerzo constante de los hombres y mujeres volcados en revitalizar la industria violeteña, sumado al apoyo de fuerzas externas, ha permitido superar las dificultades paso a paso.
Sobre uno de los retos más críticos, el administrador explicó: «Teníamos un área prioritaria, un verdadero foco rojo: la planta eléctrica, cuyos turbogeneradores llevaban más de dos años sin mantenimiento por falta de recursos. Logramos contactar a mecánicos especializados de la provincia de Sancti Spíritus, quienes ya llevan una semana trabajando aquí. Actualmente, esa área avanza con impulso y supera el 60% de su reparación: un turbo está listo y el otro está próximo a terminarse. Una vez concluido, nuestra chimenea podría estar echando humo a principios de febrero».
Al esfuerzo local se suman dos brigadas de trabajadores de la provincia de Las Tunas y un número similar perteneciente al ZETI. Los azucareros del «Primero de Enero» están cada vez más cerca de ver realizado su sueño: escuchar el pitazo del central y ver brotar el humo de su chimenea.
