•  La vida cultural avileña volverá a vivir momentos espectaculares con esta nueva edición del suceso musical más atractivo y esperado

Entre el 2 y el 5 de abril de 2026, la provincia de Ciego de Ávila volverá a convertirse en el epicentro cultural del centro de Cuba con la vigésima tercera edición del Festival Piña Colada. Bajo el lema «Cultura, tradición y modernidad», el evento regresa con una propuesta artística adaptada a los tiempos actuales, demostrando que la creatividad y el talento joven pueden florecer con mayor intensidad precisamente cuando las circunstancias exigen ingenio y resiliencia.

Esta nueva entrega del Piña Colada cargará con una significación histórica especial al coincidir con múltiples celebraciones. Además de festejar los aniversarios de la Unión de Jóvenes Comunistas y la Organización de Pioneros José Martí —como es costumbre desde sus inicios—, la edición XXIII rendirá tributo a cuatro décadas de la Asociación Hermanos Saíz y honrará la trayectoria de la soprano avileña Lucy Safont, consolidando así un puente entre las generaciones artísticas del territorio.

La ciudad de Ciego de Ávila y el municipio de Morón desplegarán una cartelera diversa que abarcará ritmos fusión, alternativos y contemporáneos en escenarios icónicos de la vida cultural local. Destaca especialmente el regreso del Teatro Principal de Ciego de Ávila, recientemente restaurado, que se reincorpora como plataforma principal del festival, sumándose a sedes históricas como la AHS, la UNEAC, el Patio de ARTEX, la plaza Indercito y el Teatro Reguero de Morón.

El inicio de las festividades en la «Tierra del Gallo» estará marcado por la segunda edición de «El Águila de la Trocha», un desfile popular que transformará las calles en un vívido escenario de identidad cultural donde historia y tradición convergen. Este acto inaugural dará paso a tres jornadas intensas de conciertos que buscan activar el tejido social de la provincia mediante el arte y la participación comunitaria.

En línea con los esfuerzos actuales de sostenibilidad, la organización ha diseñado una logística que privilegia espacios al aire libre con iluminación natural, evitando exigencias técnicas excesivas para optimizar el consumo energético. Paralelamente, la Cruzada cultural «Latir avileño» extenderá la magia del festival más allá de los escenarios tradicionales, llevando propuestas artísticas a barrios, escuelas, centros laborales y comunidades vulnerables en un esfuerzo por democratizar el acceso a la cultura.

La realización de este encuentro —creado por el músico Arnaldo Rodríguez TALISMAN— es posible gracias a la articulación de la Dirección Provincial de Cultura, Musicávila, la Agencia Musicuba de EGREM y Mambo S.R.L., con el respaldo del Instituto Cubano de la Música, la UNEAC, la Brigada José Martí, ARTEX y las autoridades locales. En tiempos adversos, el Piña Colada XXIII se alza como prueba fehaciente de que en esta isla de la música, la alegría y la fuerza vital no solo persisten, se multiplican.

 

Por Vasily MP

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