En el marco de las transformaciones económicas y sociales anunciadas por el gobierno cubano, las disposiciones vinculadas al comercio minorista y mayorista a escala local ocupan el centro del eje temático 19, dedicado a las transformaciones en el comercio, la gastronomía y los servicios.
Una de las medidas más esperadas en este ámbito se concretó con la publicación de la Resolución 16 de 2026, del Ministerio de Comercio Interior, que avala el desarrollo del denominado “mercado de barrio” en todo el país.
Esta iniciativa busca reordenar la red de bodegas, carnicerías y mercados, y acercar a la población productos de primera necesidad con mayores ventajas económicas y fiscales.
Para explicar el alcance y otros detalles de esta implementación en la provincia, entrevistamos a Fidel Cruz Pérez, director general del Grupo Empresarial de Comercio en Ciego de Ávila, quien ofreció precisiones sobre el concepto, el estado del proceso y los retos que enfrenta el territorio.
“El mercado de barrio es parte de las transformaciones que vive el comercio en Cuba y, por ende, en Ciego de Ávila. Es la oportunidad de comercializar productos en la red de comercio, la gastronomía y los servicios de manera general. Es una forma de reordenar la red de bodegas, carnicería y mercados, y también la oportunidad de buscar una oferta más cercana al pueblo en productos que hoy son de primera necesidad”, explicó Cruz Pérez.
Sobre cómo se ha materializado esta disposición hasta la fecha, el directivo señaló que la resolución 16 del Ministerio de Comercio Interior avala el desarrollo de este proceso en todo el país, y destacó que la meta es extenderlo a cada uno de los consejos populares, a cada una de las comunidades que comprenden la estructura avileña.
Actualmente, explicó, se trabaja en un proceso de capacitación y seminarios dirigido tanto a las formas de gestión estatal como a las no estatales, que sin duda son una parte importante de este proceso, porque el mercado de barrio tiene la característica de que pueden ser administrados tanto por las formas estatales como por diferentes formas de gestión no estatal: mipymes, proyectos de desarrollo local, cooperativas agropecuarias o no agropecuarias, e incluso la inversión extranjera y otras modalidades.
En cuanto a los municipios donde ya se ha comenzado a implementar, Cruz Pérez detalló que han estado trabajando en los municipios Majagua y Ciego de Ávila en un primer momento, y luego se irá irradiando al resto de los territorios avileños.
El directivo precisó que, en el municipio de Ciego de Ávila, seis unidades están en proceso de licitación para convertirse en mercados de barrio, y en un segundo momento se trabajará con otras diez unidades que se están conciliando y evaluando con las autoridades pertinentes.
En el municipio de Majagua, ya comenzaron con cinco unidades que también estarán en este proceso. En el resto de los municipios, se están identificando las potencialidades de los inmuebles existentes para llevarlos a esta modalidad, siempre cumpliendo con lo establecido en la Resolución 16.
Al preguntarle sobre las ventajas de esta modalidad, el especialista fue enfático en destacar los beneficios.
“El mercado de barrio priorizará la presencia de veinticuatro productos, en el orden alimenticio y de aseo. Su comercialización tendrá un incentivo fiscal del cinco por ciento, según la forma que lo gestione, lo que será muy importante a la hora de preparar la ficha de costo y de llegarle al pueblo de forma más económica”.
Cruz Pérez ejemplificó la nomenclatura de esos veinticuatro productos: en el orden alimenticio, leche en polvo y otros lácteos, picadillo, hamburguesa, pollo, salchicha, huevo, aceite vegetal, puré y conserva de tomate, pastas alimenticias, fideos, granos, arroz, frijol y otros; en los no alimenticios, detergente, jabón, papel sanitario, desodorante y crema dental.
Además, señaló que los mercados de barrio podrán incluir otros productos que, aunque no tendrán el incentivo fiscal, también son de primera necesidad para la población. “Un productor puede gestionar directamente un mercado de barrio y ofrecer, por ejemplo, carbón estable en nuestras unidades, o traer productos desde el campo sin intermediarios, brindando un servicio de primera mano”, agregó.
Otras ventajas mencionadas por el directivo incluyen la posibilidad de utilizar canales electrónicos como Transfermóvil y Enzona, la exigencia de proyectos de inversión que contemplen el cambio de matriz energética, y la mejora de la imagen y el confort de las unidades.
Sobre los desafíos que enfrenta la dirección de comercio en este proceso, Cruz Pérez reconoció que son muchos los retos. En primer lugar, identificó la necesidad de una red de comercio en Ciego de Ávila que les dé la oportunidad de llevarlo hacia este modo, a partir de un estudio de mercado y de las necesidades del pueblo, para no equivocarse en estos pasos.
También destacó la importancia de que el proceso de licitación de cada unidad cuente con la anuencia del presidente del consejo popular, del delegado y de todos los factores de la comunidad, para lograr que haya democracia en cada uno de estos procesos y que no sean cuestiones unilaterales.
Asimismo, insistió en que es determinante que se realice la capacitación a cada uno de los factores que van a ser determinantes en este ejercicio.
Para finalizar, Cruz Pérez mencionó algunas de las unidades que ya están en proceso de licitación en el municipio de Ciego de Ávila: la unidad de La California, la bodega La Paz, la bodega La Cubana, el mercado La Amarilla (ubicado en Lugones), la unidad El Sueño (también en el Consejo Popular Lugones) y La Afortunada, en el plan Piña.
“Son las seis primeras en el caso del municipio Ciego de Ávila que hoy se están licitando y ya reciben ofertas para convertirse en mercados de barrio”, precisó.
El mercado de barrio, enmarcado en las 176 transformaciones, representa una apuesta por reordenar y revitalizar el comercio minorista a escala local, con énfasis en la cercanía al ciudadano y el estímulo a formas de gestión diversificadas.
Si bien su implementación es aún incipiente en Ciego de Ávila —con los primeros procesos de licitación en marcha y un plan de expansión progresiva hacia el resto de los municipios—, las expectativas son altas, especialmente por los incentivos fiscales que abaratarán productos de primera necesidad y por la posibilidad de que las comunidades participen en la definición de las unidades que se transformarán.
La apuesta por la legalidad, la capacitación y la participación popular, según lo expuesto por el especialista, serán claves para que esta medida no solo se cumpla, sino que realmente se convierta en una solución efectiva para las necesidades cotidianas de los avileños.
Tomado de Invasor