El teatro Victoria, en el municipio avileño de Primero de Enero, se vistió de gala para recibir a Lidia Lamorú. Su talento y versatilidad provocaron una lluvia de sonrisas entre los asistentes a su concierto, catalogado como un puente de alegría y felicidad que devino en jornada mágica tanto para niños como para adultos.

«En el espectáculo me sentí genial. Cuando vi que iba a salir, me dio una emoción… ¡no veía la hora! Estuve tan emocionada que no lo puedo explicar. Me encantó», confesó Ashlyn García Casola, pionera violeteña.

En tanto, Rosabel López Hermida, madre acompañante, acotó: «Estar en este concierto de Lidia Lamorú me trajo muchos recuerdos de mi infancia, porque de pequeña veía El Patio de Gabriela. Al verla salir a cantar esas canciones con las que crecí y las que ahora les canto a mis hijas, fue un momento espectacular. Creo que disfruté más el espectáculo que los mismos niños».

En su periplo por la geografía avileña, la artista celebra 32 años de carrera consagrados a la composición de música infantil, con la que, de una forma u otra, los cubanos nos sentimos representados.

Al respecto, declaró: «Poder venir a la provincia de Ciego de Ávila para dejar esa impronta musical, creando canciones para las infancias con todo ese gusto estético y cuidado, es maravilloso. He respetado muchísimo al universo infantil; me preparo a diario para llegar a ellos con la mejor de las frases, con el mejor de los cariños y con los mejores sentimientos que puedan emanar de mi corazón».

En otro momento de la conversación, Lamorú expresó: «Cuando cojo la guitarra y compongo canciones —como las que escucharon aquí, que forman parte del repertorio que trajimos, clásicos ya, como «Don lagartijo», «El negrito» y «Canto alegre», que son parte de la identidad nacional—, también estrenamos «Pelosin del monte», «Lay», y «Casa, cariño y ternura», que habla de la familia, porque son tiempos de acompañar. Agradecí en público, y lo hago ahora también, porque la familia es el mayor tesoro, es algo que tenemos que cuidar. Es el puerto seguro, el lugar donde siempre regresas y te espera alguien con los brazos abiertos.»

Lidia añadió que venir a Primero de Enero y al resto de los municipios de esta central provincia cubana le despertó la añoranza de cuando comenzó como Gabriela, porque visitó la zona en muchas ocasiones, y ahora regresa después de años con una carrera más profunda y una madurez alcanzada con el tiempo.

Agradeció a Tras Nube, proyecto de desarrollo local que colabora para hacer posible su presencia en estos territorios, al lograr que el arte no se quede en un solo sitio, sino que pueda llegar en los tiempos tan difíciles que vivimos.

Entre risas, canciones y felicidad, transcurrió el espacio para un público ávido de este tipo de entretenimiento, en una velada encargada, ante todo, de regalar sonrisas.

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