En el municipio avileño de Majagua se realiza cada fin de semana una intervención comunitaria en los barrios, con el propósito de mejorar las condiciones de vida de sus habitantes y restaurar instalaciones al servicio del pueblo.
En esta ocasión, la iniciativa llegó hasta la circunscripción 34 del consejo popular Orlando González, donde sus pobladores, junto a varias entidades, trabajaron en el mantenimiento de sitios de mayor impacto social.

Con la participación y el aporte de vecinos, actores económicos y sectores como Acopio, la Industria Alimentaria y Comercio, tuvo lugar el evento comunitario, en el que se pusieron en práctica acciones de gran impacto para solucionar algunas problemáticas de la comunidad.
Carlos Alberto Lugo Vega, presidente del consejo popular, dijo que en la comunidad se han realizado numerosas acciones en beneficio de la población.
Entre ellas figuran la rehabilitación y pintura de la escuela primaria «Orlando González»; trabajos de plomería en el tanque aéreo de uno de los edificios de la circunscripción 34 para garantizar el agua a los vecinos; la remodelación de la Casa del Azucarero, que ahora cuenta con un bar y restaurante y un área para realizar eventos nocturnos, así como la inauguración de un gimnasio para beneplácito de los jóvenes, agregó.
En aras de transformar el entorno del barrio y convertirlo en un bastión de resistencia, creatividad y solidaridad, en la jornada los niños de la primera infancia y de la enseñanza primaria desarrollaron sus habilidades y destrezas mediante juegos participativos, los cuales estuvieron a cargo del Inder y de Cultura.

En tiempos de guerras mediáticas, bloqueos y desafíos económicos, estas iniciativas son la muestra palpable del humanismo del proyecto social y revolucionario cubano, que tiene como centro al pueblo.
«Esta actividad comunitaria integrada tiene como objetivo, también, denunciar el acoso del imperialismo yanqui hacia nuestro país y reafirmar una vez más que somos un pueblo de Patria o Muerte y que, con bloqueo o sin bloqueo, seguiremos adelante, transformando nuestros barrios con el apoyo de la comunidad y de nuestros dirigentes».

A la intervención comunitaria se sumaron también las máximas autoridades políticas y gubernamentales del territorio, así como integrantes de las organizaciones de masas, trabajadores sociales y promotores culturales.
El trabajo de transformación en los barrios se erige como columna vertebral de la resistencia de un pueblo que, desde la humildad, crea, defiende y transforma su realidad.