• En este santuario natural de la provincia de Ciego de Ávila reina la calma del agua dulce de una superficie de casi cinco kilómetros de extensión y aguas poco profundas

Visitar la Laguna La Redonda, en el norte de la provincia de Ciego de Ávila, es adentrarse en un santuario natural donde la calma del agua dulce de una superficie de casi cinco kilómetros de extensión y aguas poco profundas. Es un lugar de refugio ecológico, donde la naturaleza se mantiene casi intacta, invitándonos a detenernos y contemplarla.

Desde sus canales podemos admirar una sorprendente diversidad: aves acuáticas y migratorias, peces de distintas especies y mamíferos autóctonos como la jutía. La laguna también es famosa por sus tupidos manglares y vegetación costera, que actúan como hogar y refugio para numerosas especies.

Navegar por sus aguas es una experiencia única, un contacto directo con la biodiversidad cubana y un recordatorio del valor de conservar estos espacios naturales.

Tomado de Juventud Rebelde

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