Al celebrar este 28 de enero el aniversario del natalicio de José Martí, es imprescindible recordar su visión integral del ser humano, en la cual el deporte y la educación física ocupaban un lugar fundamental.
Martí no se refirió a una “economía del deporte” en el sentido contemporáneo —asociado a industria y patrocinios—, pero sí reflexionó con profundidad sobre la importancia de la actividad física para la salud, la educación y el vigor de una nación.
Para él, el deporte representaba una inversión en el capital humano, esencial para construir una sociedad fuerte y libre.
El Apóstol subrayaba que una mente sana requería un cuerpo sano. Criticaba la educación que descuidaba el desarrollo físico, afirmando en sus escritos:
“Una mente sana en un cuerpo sano, es una definición breve pero completa de la felicidad en este mundo.”
Veía en el ejercicio físico un medio para forjar disciplina, voluntad, coraje y espíritu de lucha, valores indispensables tanto para la vida como para la defensa de la patria.
En su ensayo “Educación popular” y en sus propuestas para las escuelas de América, incluía siempre la gimnasia, la equitación, la natación y los juegos al aire libre como parte esencial del currículo.
“El ejercicio físico no solo da agilidad y hermosura al cuerpo, sino seguridad e independencia al espíritu…
La gimnasia no es solo un arte: es un elemento de educación, y una de las más bellas formas de la libertad humana.”
Hoy, al recordar a Martí en su aniversario, podemos reconocerlo como un precursor de la valoración social del deporte.
Su compromiso con el desarrollo pleno del ser humano incluía, necesariamente, una visión económica de largo alcance: un pueblo fuerte, educado y sano es la base de una república próspera y justa. ¡Honor a quien honor merece! ¡Honor a José Martí!