El telón subió por segunda noche en el Teatro Principal de Ciego de Ávila, y con él, una ráfaga de cuerpos en movimiento que no pidió permiso.
Era el Ballet Contemporáneo de Camagüey, que regresaba a «Danzar en Casa» con un elenco renovado y dos coreografías internacionales en su programa de concierto: Club Havana y Especie en Viaje, demostrando que la tradición también puede ser vanguardia.

También llegó Código Cuba, por primera vez en predios avileños. En esta obra, que celebra el 24 aniversario de la agrupación, se derrochó arte, maestría y, sí, esa palabra difícil: majestuosidad.
Emocionada por los aplausos, Lisandra Gómez de la Torre, directora del Ballet Contemporáneo de Camagüey, agradeció la oportunidad con una frase que resume el espíritu de la noche:
«Este evento, Danzar en Casa, es uno de los mejores del país. Aquí confraternizan la risa, el baile, distintas generaciones y puntos de vista, pero nadie olvida su esencia».

Y fue más lejos: con la energía del escenario todavía encima, confirmó desde ya su presencia en la quinta edición de «Danzar en Casa», aunque con un guiño honesto:
«Si nos invitan, claro. Porque seguro que romperá los termómetros en Ciego de Ávila».

En tanto, reconoció a Lupe Díaz Beracierto, promotora de Danzar en Casa, por promover la danza y la cultura, y de igual manera a Lian Díaz, director del Área de Artes Escénicas en Ciego de Ávila.
El Ballet Contemporáneo de Camagüey no solo bailó: dejó una huella renovada en un teatro que, por dos noches, volvió a latir con nombre propio.